Belleza Coreana

Los 8 errores más comunes en K-Beauty

Error 1. Querer hacer los 10 pasos

No te desesperes, no a todas las pieles les van bien los 10 pasos, quizás para la tuya no sean necesarias todas. Así que tómate la Rutina Coreana no como ley, sino como una guía que puedes adaptar según tus necesidades ¿Lo ideal si no sabes por dónde empezar? Iniciarte con lo más básico, sólo 3 pasos: limpiador, hidratante y protector solar, y a partir de ahí ir sumando pasos hasta encontrar la combinación perfecta para tu piel ¿Lo más normal? Que a la mayoría de las pieles les vaya fenomenal la rutina completa, excepto a las dermis grasas que suelen necesitar menos pasos.

Error 2. No usar los cosméticos correctos

No es un mito: “No sirve cualquier producto para cualquier piel”. Existen diferentes tipos, entre ellas normal, mixta y grasa, de allí la importancia de determinar cual es la que tú piel necesita ¿Y qué pasa si no usamos los cosméticos correctos? En una etapa inicial perderíamos eficacia en nuestra rutina y la piel  sólo presentaría leves mejorías. En un plano más concreto, el utilizar productos que no son acordes a nuestro tipo de piel, si o si derivaría en el efecto contrario al que buscamos, el cual es revitalizar la piel, hidratarla y atenuar las lineas de expresion facial que tanto problema nos ocasiona.

 

Error 3. No lavar correctamente la piel

De nada sirve:  la doble limpieza coreana,  (1º un aceite limpiador y 2º un limpiador acuoso), sino que además hay que ponerla en práctica correctamente ¿Cómo? Siguiendo exactamente la  pauta de  la Doble Limpieza, la cual consiste en: paso 1 Aplicamos el aceite sobre la piel seca, masajeamos durante 15 segundos, posteriormente hidratamos levemente el rostro con un poco de agua, para volver, luego de lo anterior, a masajear otros 15 segundos antes de enjuagar. paso 2, una vez finalizada la aplicación del aceite limpiador de la forma correcta y anteriormente descrita, procedemos a la aplicación del limpiador acuoso, para lo cual sólo basta humedecer previamente el rostro, aplicar el producto con movimientos circulares ascendentes y secar con delicados toques, finalizando de esta manera la llamada doble limpieza coreana de manera correcta.

Error 4. Cada producto toma su tiempo

Efectivamente. todo tratamiento requiere tiempo y dedicación; esto no significa que debas quedarte inmóvil frente al espejo esperando la absorción del producto, solo basta un par de minutos para que estos realicen su función.  Mientras tanto puedes escoger el outfit del día.

Error 5. No aplicar esencias y serum en el contorno de ojos

No todas las esencias y serum son para aplicarse en el contorno de ojos. Por ejemplo, aquellas cuyas fórmulas sean “más agresivas” como pueden ser las que contienen AHA o BHA, evítalas a toda costa. El resto en general, si no tienen ninguna contraindicación, podrás aplicarlas en el contorno (sólo en los parpados inferiores, nunca en los superiores o móviles, cuidando no acercarte demasiado al ojo).

Error 6. No exfoliar semanalmente

Admitámoslo, a no ser que se trate de exfoliantes mecánicos como el clarisonic, la mayoría descuidan este paso. Pero si tu piel cuenta con un exceso de células muertas y restos de impurezas, da igual lo mucho que te esfuerces en tu rutina o el dinero que te gastes en ella, tu piel no será capaz de absorber correctamente los productos y, por tanto, estarán perdiendo eficacia.

Error 7. No usar mascarillas semanalmente

Es curioso que en occidente usamos las mascarillas faciales como un “premio” para los momentos de relax que disfrutamos muy de vez en cuando, pero NO!, las mascarillas son tratamientos súper intensivos (y efectivos) que nos permiten tratar muy específicamente aquello que nos preocupa en tan sólo 20 minutos. No incorporarlas a nuestra rutina semanal, es malgastar totalmente la posibilidad de tener el tratamiento de belleza más efectivo que hay para realizar en casa.

Error 8. No reajustar tu rutina

Aunque nos empeñemos en usar la misma crema eternamente, debemos saber que la piel no tiene las mismas necesidades durante todo el año (ni obviamente durante toda nuestra vida). Por eso, no debes usar los mismos productos siempre, sino ir reajustando tu rutina en cada momento de acuerdo a las necesidades de tu piel o a cómo la vayas notando.

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